Los seres vivos funcionan como sistemas abiertos, porque intercambian sustancia y energía con el medio externo. La diferencia vital con los sistemas abiertos no vivos, es que en los vivos las reacciones químicas que se producen son coordinadas en tiempo y espacio en forma ordenada. Ese orden tiende a la autoconservación y a la autorregulación del sistema vivos en su conjunto. A pesar de ser abiertos, mantienen un medio interno estable dentro de ciertos límites.
Como sistemas abiertos, almacenan y procesan información. La información se capta por los sentidos, y además tienen la capacidad de reaccionar frente a esos estímulos.
Estas características se almacenan en el material genético, equivalente a un manual de instrucciones.
Todos los organismos están formados por células, y tienen capacidad de autorreproducirse, para perpetuarse, transmitiendo información a su descendencia. Es por esto que pueden persistir de generación en generación, y atravesar un ciclo vital (nacen, crecen, se desarrollan, se reproducen y mueren)