Una de las cuestiones claves de la Sistemática de nuestro tiempo es el concepto de especie, es tal vez el único tema que ha estado siempre en la lista de temas críticos durante los últimos 250 años de la Sistemática y, aparentemente, seguirá allí por muchos años. Por lo cual intentaremos hacer una breve síntesis del porque de esta cuestión:
a) ¿Qué es una especie?
El término especie alude a 3 conceptos distintos, aunque relacionados. El rango especie, que es el nivel básico de la jerarquía linneana; los taxones especie, que son un grupo de organismo descriptos y asignados a la categoría especie, y las especies biológicas que son entes capaces de evolucionar.
En la antiguedad las especies eran definidos como individuos similares que diferian de los individuos pertenecientes a otras especies por discontinuidades morfológicas, es decir, las especies tenían esencias inmutables, pertenecientes, según la filosofía aristotélica-platónica, al mundo de las Ideas. Esta concepción era necesariamente fijista, cuya esencia es permanente.
Durante la Edad Media, se consolidó la interpretación creacionista, en la cual cada especie era una unidad de creación, caracterizada por su esencia. Se trataba de un realismo idealista.
El nominalismo tuvo sus raíces en el siglo XIV con William Ockam. Esta doctrina señalaba que no existía ninguna entidad entre el término y los individuos a los que éste se refería, es decir, sólo existían los individuos.
Linneo y John Roy, por su parte, afianzaron la idea del carácter discreto y de la posesión de atributos objetivos de las especies, que permitían su delimitación, es decir, el realismo de las especies. A partir de la publicación de “El orígen de las especies” por Charles Darwin en 1859, se comenzó a considerar a la especie como un agregado de poblaciones morfológicamente variables y con capacidad de evolucionar. El concepto aristotélico-linneano fue gradualmente reemplazado por una concepción evolutiva basada en la selección natural y en el aislamiento reproductivo.
A mediados del siglo XX se plantearon 2 posturas respecto a las especies: el realismo evolutivo y el nominalismo. Los últimos sostuvieron que en la naturaleza sólo existen los organismo individuales y según los taxónomos evolutivos las especies son entidades reales de la naturaleza y constituyen unidades de evolución.
A partir de la década del 80 se afianzó la postura realista con respecto a las especies biológicas, conjuntamente con el enfoque filogenético de la clasificación.
Los conceptos de especie
Obviamente, mientras no se resuelva satisfactoriamente el conflicto entre realismo y nominalismo, será muy difícil establecer un sólo concepto de especie que sea universalmente por todos los taxónomos. Pero lo que complica más la situación es que dentro de cada una de estas posiciones se ha establecido más de un concepto.
Primero se presentan los conceptos que implícita o explícitamente adhieren al realismo:
· Concepto biológico: grupo de poblaciones naturales, genéticamente similares, interfértiles y aislados reproductivamente de otros grupos análogos. (Mayr, 1970)
· Concepto agámico: grupo de poblaciones con reproducción uniparental (Cain, 1954)
· Concepto evolutivo: es una secuencia ancestro-descendiente de poblaciones, que evolucionaron separadamente de otras secuencias y que posee papeles y tendencias evolutivas propias. (Grant, 1971)
· Concepto de selección: es un sistema de individuos y poblaciones genéticamente similares, que se mantienen como una unidad cohesiva a causa de un conjunto de presiones de selección, que balancean las fuerzas desorganizadoras impuestas por factores ambientales, mutación o recombinación génica. (Slobodchikoff, 1976)
· Concepto económico: es la más amplia unidad en la economía natural en la cual existe competición reproductiva entre sus miembros(Ghiselin, 1975).
· Concepto ecológico: es un linaje o conjunto de linajes afines, que evolucionan separadamente de otros, y que ocupa una determinada zona adaptativa. (Van Valen, 1976).
Ahora, vamos al grupo de conceptos nominalistas:
· Concepto morfológico: conjunto de individuos morfológicamente similares, generalmente asociados entre sí por una distribución geográfica definida, y separada de otros conjuntos por discontinuidades morfológicas.(Caín, 1954)
· Concepto fenético: existen 2 variantes de este concepto; el numérico: grupo de poblaciones fenéticamente similares(es decir en muchos tipos de caracteres: morfológicos, etológicos, químicos, etc.) y el no numérico: grupo de poblaciones no divisibles por discontinuidades fenéticas y separado de otros grupos por discontinuidades de esa naturaleza. (Michener, 1970)
· Concepto pragmático: es el grupo más pequeño de organismos, consistente y persistentemente distinto de otros grupos y distinguible por medios ordinarios. (Cronquist, 1978)
· Concepto paleontológico: es una serie cronológica en un solo linaje cuyos límites son por definición arbritarios. (Simpson, 1961; Imbrie, 1957).
Crisci, en La especie: realidad y conceptos escribe:
“En el fascinante cuento para niños Alicia a través del espejo el autor inglés Lewis Carrol pone en boca de sus personajes un diálogo que bien puede servir como respuesta a esa pregunta y que me atreveré a transcribir:
Están en la escena Alicia, la protagonista principal, y Zanco Panco, uno de los personajes famosos de la literatura infantil inglesa, a quien Carrol convirtió en clásico.
- Ya ves. Te has cubierto de gloria – exclamó Zanco panco.
- No sé que es lo que usted quiere decir con eso de la Gloria – observó Alicia. Zanco Panco sonrió despectivamente.
- Pues claro que no..., y no lo sabrás hasta que yo te lo diga. Gloria – quiere decir: ahí te he dado con un argumento que deja bien aplastado.
- Pero Gloria no significa: un argumento que deja bien aplastado – objetó Alicia.
- Cuando yo uso una palabra – insistió Zanco Panco, con un tono de voz más bien desdeñosos – quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.
- La cuestión – insistió Alicia _ es si se puede hacer que una palabra signifique tantas cosas diferentes.
- La cuestión – zanjó Zanco Panco – es saber quién es el que manda..., eso es todo”
En la Taxonomía sucede lo mismo. Carecemos de una definición universalmente aceptada de la especie, por lo que cada autor elige la que a su entender es la mejor. Por ahora: especie quiere decir lo que el taxónomo quiere que diga. “
b) ¿Cómo reconocemos a la especie? ¿Qué caracteres debo tener en cuenta para reconstruir su filogenia?
Todos los organismos presentan una serie de caracteres que pueden ser usadas para su reconocimiento. Pero cual de esos caracteres debemos seleccionar para reconstruir su filogenia, es una problemática tan inquietante como definir que es una especie.
La gran discusión se torna entre caracteres morfológicos vs. Caracteres moleculares. Dado el gran avance de los marcadores moleculares en la actualidad, todos los estudios moleculares comparados, casi sin excepción finalizan en un análisis filogenético, pero requieren de material fresco o crioconservado. Por lo cual los caracteres morfológicos presenta ciertas ventajas: se pueden tomar a partir de ejemplares conservados, y es más fácilmente obtenerlos de los fósiles, que los moleculares. Además, en ciertos grupos, la clasificación se basa en caracteres morfológicos únicamente como nos cuenta Echenique que sucede en el grupo con el cual él trabaja (Cyanophytas), donde las diferencias entre las distintas especies se determinan básicamente de esta forma. No siempre se tiene la posibilidad de contar con caracteres moleculares, por lo que a pesar de que pueda llegar a ser información más precisa en muchos casos, no se debe dejar de lado la parte morfológica, muy importante para quien no puede acceder a aquella.
Podemos dejar en claro que hoy más que nunca las especies deben ser vistas como hechos únicos, irrepetibles y singulares, cuyas estructuras responden a leyes generales pero que también poseen sus propias leyes.
Cabe destacar que la especie no sólo es un problema conceptual de la sistemática, sino que modernamente ha adquirido un valor social, dado que es la unidad de medida más utilizada para cuantificar la biodiversidad (Claridge et al, 1997).